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Saturday, 6 December 2008

Grief


Finalmente hoy puedo hablar de ello sin que duela tanto. Hace un par de semanas perdí a Platón. Para aquellos que no lo sepan Platón era mi gato negro, gordo y chillón. Mejor conocido como Otemo por aquello de que era azotadísimo como un Emo y celoso como Otelo. Nanny Sand le puso asi y le quedaba muy bien. A Platón lo tenía desde hace poco mas de 7 años. Antes de él tenía a Sócrates y cómo  buen divo se sentía sólo ya que yo viajaba con frecuencia a tierras del sur (lease Goma Rosa´s territory antes conocida como la ciudad blanca) y las últimas veces ni siquiera se levantaba del sillón y practicamente no comía - así que un compañero era justo lo que el divo necesitaba. Así llegó a mi vida Platón estaba anunciado en la veterinaria lo fui a ver y lo primero que hice fue voltearlo panza arriba para ver si en verdad era gato ya que la idea no era tener criadero de gatitos aunque por algún tiempo Platón fue el bitch de Sócrates. ¿Que por qué los nombres griegos? Pues muy sencillo estaba en mi etapa griega de estudiante de filos. Al principio Sócrates se cacheteaba al pobre Platón todo el tiempo pero con lo que no contaba Sócrates es que Platón aunque ñoñísimo y antisocial crecería para ser un gatote y Sócrates por más bello que fuera no podía competir ni con el peso ni el tamaño que alcanzó mi Otemo. Así que aún cuando Sócrates era sociable y encantador y el líder de ese par cuando jugaban a corretearse el juego terminaba en una hábil maniobra de judo de Platón. Después me mudé a Vancouver por tres años y por la premura no me los pude llevar. Mi padre se los quedó y mas me tarde yo en llegar a Vancouver que él en sacarlos de la casa a su famoso ¨departamento¨ el cual no era nada mas allá de una caja plástica forrada y con un techito para que se cubrieran del frío y la lluvia. Con el tiempo Sócrates hizo lo que todo buen hijo: Se consguió una novia y se mudó para no volver. Platón se quedó a esperarme. Tres años más tarde llegué con un corazón roto  y un a gatita preciosa llamada Nanaimo que merece un post aparte así que no diré más que Platón dejó de buscarme. Nanaimo no estuvo con nosotros mucho tiempo México le cayó mal. Le dió hepatitis y falleció. Unos meses mas tarde intente mudar a Platón a la casa pero como estaba indignado conmigo sólo aceptaba que lo acariciara un poco y claro la comida. Mi querido Otemo tragaba como troglodita si hubiese sido naranja habría estado segura que era pariente de Garfield o algo así. Hace unos seis meses mi papá lo metió a la fuerza y en menos de un día ya abrías la puerta y  ni siquiera se asomaba al patio. Se adapto rapidísimo a volverse un gato casero de nuevo claro que decían que era mi gato fantasma porque sólo unos cuantos pudieron verlo. Dicen que las  cosas se parecen a su dueño pero es como siél hubiese absorbido toda la parte sociopata que muy pocos han alcanzado a ver cuando me pogo a distinguir entre persona y gente dicotomia de la que hablaremos en otra ocasión. En fin Platón ignoraba a mi padre por los pasillos de la casa y esperaba pacientemente a que llegara y cuando se quedaba afuera reconocía el auto de P a la perfección y pedía hmmm no DEMANDABA a grito pelado que le hiciera caso P en mas de una ocasión me dijo. -Creo que te habla tu hijo- 

Platón me seguía a todas partes y siempre quería que me acostara para el recargarse sobre mi cerca del corazón para poderse dormir tranquilo. Se trepaba a la pc y maullaba cuando hablaba por teléfono y no le ponía atención. Era un gatote encantador, azotadísimo, needy, cariñosísimo y demandante. Hace un par de semanas se desvaneció. P me dijo que me imaginara que se había ido con la novia porque la gatita vecina también despareció. Pero yo creo que lo envenenaron porque encontré bolitas de veneno en la puerta de mi casa. No entenderé nunca porque hacen esas cosas. La gatita vecina sólo salía a la calle para asolearse en los coches de la casa vecina justamente y mi Platón sólo subía a la azotea a asolearse y esperarme. Lo extraño y me hace mucha falta. Al fin puedo hablar del tema sin que las lágrimas salgan a borbotones. Más de 7 años se dicen fácil pero son mucho tiempo que compartimos. Adiós Platón adorado sólo espero que no hayas sufrido  mucho...

Saturday, 17 November 2007

Marina en entregas....


Marina

Esther Espinola

Marina abrió sus grandes ojos negros miró a su alrededor y nada le pareció familiar. Buscó en los detalles de la habitación algo que la atase al momento, fue como encontrarse de frente con la nada. Era como si hubiese sido arrojada a esa realidad sin historia previa. Miró sus manos, corrió sus dedos por su rostro y cabello en busca de algo. En ese momento sintió el peso del cuerpo que estaba a su lado. Lo recorrió con la mirada en desesperada búsqueda por un recuerdo. No sólo no recordaba donde estaba, no podía recordar absolutamente nada. Sólo tenía una certeza, ella era Marina. Él abrió los ojos, la beso suavemente en los labios mientras le sujetaba dulcemente la barbilla. La miró a los ojos con esa complicidad de los amantes y se levanto para desaparecer en la puerta del fondo. Supuso que era el baño porque podía escuchar el agua corriendo y se filtraba débilmente el vapor a través de la rendija de la puerta. Se sintió tentada a levantarse y soltar la avalancha de preguntas que se agolpaban en su mente pero no lo hizo.

Salió del baño aquel hombre elegantemente vestido ofreciéndole una sonrisa que ella regreso a medias. Le hizo un ademán en gesto de despedida y se marchó.

Continuará... Aviso que los cuentos y prosa poética de este blog estan registrado te pido que si te gusta algo y lo quieres poner en tu blog cites la fuente gracias.

Thursday, 12 April 2007

En honor a una de mis grandes amigas


A la distancia

Petit chat

¿Pero es que acaso no lo entiendes? Fue lo primero que pasó por mi mente al despertar… Entender… ¿qué? Hace tanto que no entiendo nada de lo que pasa a mí alrededor, como si estuviese sumergida en un sopor que nubla mis pensamientos y no me permite ver con claridad lo que a otros se les presenta como evidente. Estoy a aquí. A miles de kilómetros de todo aquello que llamo casa. De todo lo que soy o al menos fui en algún momento pero que dista mucho de la realidad presente. A veces me pregunto si esta inhabilidad de enfrentarme con lo evidente es nueva o es que ahora finalmente veo las cosas como son y era antes cuando no podía discernir entre lo real. Es cerca del medio día y Elisa no debe tardar en llegar al café de la esquina. No quiero hablar con ella o con nadie. Apenas hace unas tres horas que logré conciliar el sueño. En fin que tendré que levantarme ha venido especialmente a verme. Me levanto sin ganas y me doy un largo baño caliente. Me miro en el espejo, esos círculos obscuros bajo mis ojos que se alojaron hace apenas unos cuantos meses. Antes de dejar el departamento mi hermano me dice: -Que mal te ves- Le doy las gracias con un gesto, no tiene caso discutir. Elisa llegó puntual a la cita como siempre y me recibe con una sonrisa. Me da un cumplido y me dice que me veo mejor… le doy una media sonrisa, sé que miente. Pero lo hace con buena intención. En estos momentos no soy buena compañía para nadie, ni siquiera yo misma deseo estar conmigo. Con miedo de repetir la misma historia dejo que ella me platique sus cosas aunque en verdad sus palabras se me escapan ante tu recuerdo que se tropieza en mis pensamientos. Elisa se levanta por las ordenes y mientras, me quedo observando a la gente pasar por la playa deseando tenerte a mi lado para poder tomar tu mano.

La inevitable pregunta ¿Cómo sigues? Se ha vuelto tan dolorosa… Elisa me mira a los ojos y apenas atino a decir: -No sé- Estoy tan cansada de todo esto, de la repetición de no moverme, de estar en el mismo sitio de hace seis meses… en verdad no sé. Hay días en que quiero echar todo al olvido. No saber siquiera de tu existencia. Quisiera borrar tus huellas de mi piel y tu voz y rostro de mi memoria. Pero unos instantes mas tarde me encuentro con un gesto tuyo en alguien más y me devuelve al punto de partida.

Le digo entonces la misma historia que ha escuchado una decena de veces con los pocos eventos agregados de los últimos días. Me escucha atenta y sin fastidio. Ese fastidio que a veces encuentro en otros e incluso en mi misma cuando termino de hablar. Le agradezco el gesto. Finalmente me desmorono y me muestro vulnerable, sé que ella si no me entiende por lo menos no me juzga. Después de todo me hacia falta hablar con alguien.

Llego a la casa y me desplomo en el sillón el peso de tu ausencia inunda la habitación en la que nunca has estado presente. Aquí en este maldito exilio al que me arrojé por ti, por ambas. Tomo el teléfono para llamarte. Me obligo a no hacerlo y finalmente llamo. Contestas distante. Sé que estas con alguien mas en el lugar que era nuestro. Puedo escuchar la voz extraña y mimosa llamándote. Dices que no es nada y mientes, de nuevo. Dices que aún somos y sin embargo yo siento que ni siquiera soy y que tú eres con alguien más. Así de absurdos se ordenan mis pensamientos desde hace algún tiempo. Cuelgo el auricular y me enfrento de nuevo al vacío, a la soledad del exilio obligado, necesario primero, impuesto más tarde y ahora irrevocable.

Se me escapa lo que era, lo que fuimos, aquello que me aferro a pensar que seremos de nuevo a tu llegada. Sin embargo no soy la misma y tú tampoco. Eres su pareja, su amante, ni siquiera puedo borrar de mi mente las imágenes no vistas de ella contigo tocándote, riendo, haciendo todo aquello que yo no puedo debido a la distancia. Cómo me separo de esta realidad absurda, de la realidad no planeada, de esta sucesión de eventos que me mantiene en el mismo sitio.

La rutina de tu ausencia a veces se hace tan pesada, esta monotonía debe ser el infierno o por lo menos se le asemeja. Vuelvo a oír tu voz y vuelvo al punto de partida te extraño, te espero… aún con ella, aún si a tu llegada ya no estas mas conmigo.

Tu llegada, ese evento tan lejano que cada día es mas cercano y aún siento casi imposible…

Tu recuerdo se hace difuso con la distancia… que tanto de lo que siento es real y que parte de esto es la imagen fabricada por la memoria que distorsiona lo que fuimos y lo vuelve más brillante, mejor. Aún los malos tiempos de antes son mejores que los buenos de ahora porque no eres tú. Eres una voz en la distancia, una imagen de mi mente, unas cuantas palabras vacías en el monitor del computador. A veces quiero dejarte ir y avanzar porque ya no hay vuelta atrás jamás podré volver a ser lo que fui ni regresar verdaderamente al punto de partida. Al punto cero donde me llevaste al aeropuerto y pediste que no me fuera. Ese momento ahora es tan lejano y la decisión irrevocable. Es absurdo preguntarse que hubiese sido si… porque no es ni será nunca y aún así no hay día en que no me recrimine el exilio.

Aquí a la distancia debería poder ver todo con claridad y sin embargo la realidad se me presenta alterada. Te tropiezas en mis pasos, en mis pensamientos, me asaltas en los rincones más absurdos. Te miro en los gestos de los otros y sigo expectante de tus palabras vacías que yo lleno con significados, porque espero tu llegada. Ese evento que a pesar de ser cada día más cercano aún me parece imposible…