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Saturday, 27 June 2009

De la marcha, del nuevo trabajo y de los roomies que en realidad no son roomies...




Título al mas puro estilo de Stella Errans pero tengo mil siglos sin postear algo decente asi que para que esto no parezca que no tiene pies ni cabeza mejor les aviso de una vez que es lo que van a leer...

Empecemos pues si este año sí fui a la marcha y mi prima que literalmente me arrebato la cámara tomo fotos muy padres que estan en mi facebook y que les dejo el link
aqui. La verdad comenzó medio aguada asi que nos quedamos en la Glorieta de Colón a esperar ahí vi a unas amigas y cuando finalmente pasó un trailer de no recuerdo que antro pues a seguirlo. Pasandito el hemiciclo nos detuvimos a comprar un agua y zaz que se nos cae el cielo. Yo les dije compermisito estas patas son mias y a correr mis amigas dijeron que seguirían pero la verdad es que se quedaron en Bellas artes y también salieron por patas después de la granizada. Mi prima y yo supuestamente corrimos a tomar un taxi ja error que el bendito taxi si es que iba se tardaría al menos 40 minutos y mi prima tuvo la bendita idea(error)de llamarle a su madre a la que no le dijo (error) que iría a la marcha pero que antes le dijo (garrafal error) que estaba en Reforma conmigo y unas amigas mias. Asi que le tocó regañada aparte de el ensopamiento si hubieramos aguantado un ratin mas nos hubieramos ido en metro como si nada hubiera pasado.Además de que cuando al fin pasaron por nosotras ya había hasta solecito y la marcha se había reanudado. En fin que terminé ensopada y achicharrada pero me la pasé bien quizá un día si llegue hasta el zócalo.Porque hace dos años mis flojas amigas decidieron quedarse en av. Juárez y hasta antes del hemiciclo.


Ya tengo trabajo bueno ya tengo trabajo desde hace casi 3 meses estoy trabajando para Marriott en el area de reservaciones en una oficina chiquitita donde todo mundo se conoce por su nombre y hasta la gerente te pregunta diario cómo estás. Es raro de venir de un ambiente donde todo era para antier y corre y corre donde nunca sabias que era lo que querían en realidad. Me costó algo de trabajo bajarle al ritmo además de que aqui las expectativas estan ahi sobre la mesa sin espacio para interpretación no es saca la chamba como puedas y arreglatelas sino saca la chamba bien y mira asi se hace. El ambiente no es preparatoriano y la verdad aveces muy aveces extraño el ambiente infantiloide de Teletech. Debe ser porque aún no tengo amigos aquí les hablo y me caen bien pero no he conocido a alguien con quien haga click. Quizá pase o quizá no pase nunca pero son buenos compañeros de trabajo y a eso voy a trabajar y no a hacer amigos. En casa hay practicamente reunión mensual con los cuates afortunadamente ya todo es tan petit comite que P no necesita ser barman ni sacar borrachos y puede sentarse y relajarse un rato que le cuesta tanto trabajo...


Por el momento tengo a Nanny Sand de roomie no roomie digamos que la tengo en plan de medio intercambio LOL esta quedandose en casa porque ya encontró chamba en el DF pero necesita juntar para la renta, la inscripción, etc. pero se le quiere y con gusto estará aqui el tiempo que haga falta como no.


P.D. Creo que quiero una familia y eso suena terrorífico al menos para mi pero ya hablaré en otro post de esto...

Saturday, 9 February 2008

A mi adorada Roma II

Mis primeros años transcurren sin muchos cambios. Mis abuelos maternos estaban separados porque mi abuelo siempre tuvo afición por los viajes cuando aún se podía recorrer el mundo en verdaderas cómodas mensualidades. El apego de mi abuela a la casa y a no estar a más de un metro del suelo hicieron las distancias cada vez más largas y la separación inevitable. Mi abuelo es el único hombre que he conocido que al separarse de su mujer se llevo lo puesto y lo que cupo en una maleta con todo y recuerdos. Le dejó todo a mi abuela nunca le pidió una nota o una renta de las propiedades que tenían juntos. Se fue a comenzar de nuevo con la esperanza de algún día volver a su casa. Quizá por eso dejo sus libros, sus caballos y gran parte de su vida allí. Mi abuela sólo cerró la puerta de la habitación para entrar cuando era necesario desempolvar. Los recuerdos se terminaron acurrucando en una esquina y lentamente se fueron olvidando. En la recámara que antes ocupaba mi madre vivía mi adorada abuelita Amparo era en realidad mi bisabuela y su verdadero nombre era Antonina pero se lo cambió porque nunca le gusto. Aún recuerdo casi cómo si fuera ayer en un día de las madres cuando jugaba a leer la mano de todos los presentes (no tendría más de cinco años) y al llegar a la mano de mi ella me solté a llorar diciendo que moriría pronto. Desgraciadamente a menos de tres meses de aquel 10 de Mayo ella falleció. Quizá por eso bloqueé esa parte intuitiva de mi. Antes de los tres años podía recitar los planetas regentes de cada signo zodiacal y su descripción así mismo recordaba eventos en los que no había estado presente. En ocasiones logro des-velar esas habilidades pero cada vez es menos frecuente. Recuerdo cuando dijeron que mi abuelita Amparo había ido a la tienda en vez de decirme la verdad y me senté a esperar la todo el día frente a la puerta. Puerta que nunca volvió a cruzar. Recuerdo los gritos a mis padres por mentirme. Aveces la extraño tanto. Ella fue mi primera gran pérdida. Tuve una infancia sin muchos problemas viajabamos cada año a L. A. para visitar Disneylandia y en verano ibamos a Acapulco. Alrededor de los seis años mi padre me consiguió un prometido en Cancún (gracias al cielo se casó con alguien más y tienen un hijo). Alguien tuvo el mal tino de decirle mi madre que yo era una niña muy inteligente y que no desarrollaba todo mi potencial. Esto resultó en la búsqueda de la escuela perfecta, cursos de verano donde te hacían mil entrevistas antes de aceptarte como el que ofrecía La Universidad de las Américas, clases particulares de Inglés y otras maravillas. Aunque debo confesar que todo me encantaba. Amaba ir a los museos. Bueno aún amo los museos el más entrañable para mi es el de Antropología e Historia será porque mi primera visita al mismo fue en el vientre materno o porque cada año hacíamos dos visitas donde mi madre daba cátedra de conocimiento del mundo prehispánico y mis amiguitas salían fascinadas admirando a mi madre que era una excelente narradora. Lo único que nunca me gustó fue el andar de escuela en escuela buscando la mejor y que un nueve no fuera suficiente. Curiosamente mis padres sólo sacaron buenas calificaciones hasta la Facultad y mis resultados nunca eran suficientes porque sabían -creían- que yo podía dar más. Siempre fuí una niña un tanto extravagante. Ayudada por mis padres por supuesto. En mis primeros cumpleaños fui un conejo y un león después fue mi presentación en Santa Rosa de Lima. Y después cada año cerca de mi cumpleaños hacíamos una pastorela en realidad participaba en dos. Mi madre siempre tuvo dotes literarias y cada año escribía una pastorela nueva y la madre de mi amiga Olga Cecilia a quién conocí en el kinder presentaba la misma pastorela cada año con cambio de reparto. A Los dos años fui primavera en La Bella Durmiente (fue la primera vez que estuve en un teatro) a los cinco la única hada azul vestida de Amarillo que hasta ahora conozco con textos aprendidos y todo. Y a partir de los seis desde borrego hasta diablo para terminar de Arcángel en diversas pastorelas cabe mencionar que tanto mi madre como la de Olga Cecilia tenían una obsesión para que fuéramos Arcángeles lo cual siempre encontré por demás aburrido (yo siempre quería ser diablo). Baile ballet, hawaiiano, tap y hasta can can. Siempre quería usar vestido y tenían que rogarme para que me pusiera unos pantalones. Lo mismo saludaba al vecino que a nuestros compañeros de viajen el avión y hablaba hasta con el teporochito tirado a la puerta de mi casa. Lo cual mortificaba a mi madre sobremanera. También a los cuatro tuve mi primer acto de rebeldía. Mis papás querían que entrara al Moderno Americano después de mi pasó por el OUI OUI en Mier y Pesado de la colonia del Valle y como a mi no me gusto la escuela a cada petición que me hicieron contesté: -No porque tengo gripa- Saliendo les dije que mejor quería ir a otra escuela. Sin embargo siempre fui bien portada. Era la única sobrina invitada a casa de mis tías mejor conocidas como mis tías las ricas de Rosaleda -las Lazos-. Desgraciadamente estas visitas a la calle de Rosaleda me dejaron una huella que quisiera borrar. Abuso infantil uno de mis primos me manoseo todo lo que quiso y me amenazó. Desgraciadamente funcionó porque incluso borré le recuerdo hasta que salió a flote años más tarde. Y a pesar de que en casa bajaba el colchón de mis padres para aventarme de resbaladilla, llene la tina en medio de mi cuarto para bañarme porque tenía calor, rompí el lavabo de mi baño al tener complejo de mujer araña y trepar por los muebles de baño así como cuando apenas podía sentarme en la silla alta mi madre tenía que poner una taza vacía y un cigarro de chocolate para que me sintiera en el ambiente de la platica. Mi conducta en casa de los demás siempre fue intachable. Nunca rompí ni un palillo, no interrumpía la plática de los mayores y podía quedarme sentada leyendo un libro o iluminando por horas. En casa siempre tuve alma de anfitriona y les preguntaba a todos que iban a tomar y ayudaba a mi madre a llevar las cosas que podía a la sala dejaba que los niños usaran todos mis juguetes y hasta soportaba a mis primos que en vez de saludar corrían directo a enchufarse al Atari. También tenía un par de amigas vecinas mías con quienes jugaba a ser las Flans y Timbiriche. Pasabamos horas disfrazándonos y ensayando las coreografías que presentabamos en reuniones familiares hasta que tomamos caminos distintos. Mi madre enfermó cuando yo tenía ocho años. Los primeros dos no lograron saber que tenía hasta que llegó a las manos de Mario Seoane magnifico Neumólogo que hizo todo lo que pudo por mi madre a pesar de ya ser tarde. Nos fuimos a vivir a Cuernavaca con la esperanza que el clima ayudara a la condición de mi madre y medio año después mis padres se separaron poco a poco mi madre dejo de hacer cosas cotidianas como manejar. Aún recuerdo con una sonrisa cuando de camino a mi escuela mi madre dijo:-Que avenida tan grandota en pleno Cuernavaca- La Avenida era ni más ni menos que la carretera México Acapulco. La salud de mi madre fue empeorando poco a poco lo que resultó en mi abuela pasando largas temporadas con nosotras. Fue hasta entonces que yo me di cuenta de su alcoholismo le vaciaba las botellas en el fregadero y usaba sus cigarros de abono para mis fresas (cultivaba fresas y Dalias) aunque ella jamás acepto el tener un problema. Diario nos amenazaba con regresar a México y al día siguiente lo olvidaba. Mi madre llegó a tener un tanque de oxigeno al lado y a no moverse de la cama mas que para ir al baño. Todas las amigas de mi madre fueron a visitarla llevándole libros y oraciones no se por qué nadie pudo decirme cuan enferma estaba ella en realidad. Cada vez tenía mas pleitos con ella y caimos en una rutina de chantajes sentimentales. Creo que nunca supimos manejar la situación de que nos perdíamos la una a la otra. Ella siempre fue mi mejor amiga. Incluso ella incitaba mis travesuras y me contaba las suyas. La última vez que la ví fue en Terapia intermedia después de haberla dejado en Cardiología para su revisión anual. Mi padre no se separó de su lado en todos los días que estuvo en el hospital. Mi madre es y será siempre el gran amor de mi padre aún ahora Concha la compañera de años de mi padre tiene que competir con su recuerdo y no es fácil. Para mi padre los defectos de mi madre se desvanecen con el paso de los años. Mis padres se adoraban el problema es que sus fuertes temperamentos y su poca capacidad de adaptación dieron al traste con todo el amor. Recuerdo sus constantes pleitos por cosas sin importancia. Curiosamente cuando peleaban no decían lo típico es que tú me hiciste blah blah blah. Más bien sonaba algo así como -Es que tu hermano es un no se que y tu hermana y tu madre y demás- En medio año acabaron con todo el cristal cortado que les regalaron en su boda tirándolo al piso. Jamás llegaron a una agresión física y sus pleitos públicos eran por demás cómicos algun día contaré el de los pollos o el de los litros de aceite tenían cierta afección por pelearse a la altura de San Angel por lo pronto contaré uno que sucedió en Cuernavaca. Mi madre compró una TV que tenían en su recámara y mi padre pagaba el cable que teníamos por dos razones para que yo practicara mi inglés viendo caricaturas en inglés y porque en Cuernavaca no se podía ver la TV a menos que tuvieras cable. Los dos trabajaban bueno al llegar a Cuernavaca mi madre ya tenía incapacidad permanente pero antes ambos trabajaban. Ella primero trabajó como maestra de historia en diversas secundarias hasta que logró ser la jefa del área histórica del Archivo Nacional de Notarias donde tenía acceso a manuscritos tan importantes como el testamento de Sor Juana Inés de laCruz . Hablaba con la misma naturalidad con el Regente de la ciudad en las exposiciones mensuales que se encargaba de montar al público en general que con sus amigas cuando tomaban el café. El dinero que ganaba mi mamá era para ella y el de mi papá era de la casa siempre usó su nombre de soltera, me inculco siempre el feminismo e ibamos todos los fines de semana al Tianguis del Oro a Emmy y a Liverpool a comprar cosas. En fin me desvío del tema. A mi me gustaba Alf en aquellos entonces y a mi padre no le gustaba para nada el programa mi mamá también disfrutaba de la acidez y el humor negro del protagonista así que dijo que me dejara ver el programa. Él se molestó y mi madre dijo que era su TV asi que mi padre dijo que era su cable y entonces nadie veía nada. Se fueron a sentar enojados a la sala y a él le pedí su cable y a ella su TV y mientras seguían enojados me fuí a ver Alf. En el hospital lograron reconciliarse y ante la promesa de una vida en común mi madre mejoró y la pasarían ya a su habitación privada. Mi padre la dejó en el elevador y le dijo -Nos vemos arriba- Mi madre tuvo un paro cardio-respiratorio en el elevador y núnca llegó. No fue él quien me dijera del fallecimiento de mi madre ni siquiera fue quien enjugaría mis lágrimas porque él mismo no podía creer que era ella quien tenía en el féretro. Que la misma mujer risueña, gran narradora, inteligente, excelente cocinera, madre esposa, amante, cómplice, gran amiga a quien aún ama tanto fuese la misma que ya no estaba. El sepelio y funeral de mi madre fue una de las cosas que sin duda cambió de tajo mi vida a los once años. Aún extraño su risa, su abrazo y hasta su sarcasmo. Lo cierto es que no voy al panteón ni le hago misas. Me miro en el espejo y veo sus ojos nos parecemos tanto que en ocasiones sus mismas amigas me dicen Tachis. A mi madre le hago el mejor homenaje al mantenerla viva. Porque nadie muere realmente hasta que los olvidamos y mi madre está mas viva que nunca...
Pronto continuará...

Thursday, 7 February 2008

A mi adorada Roma I








Soy totalmente Romana. Sí algo así como cierto anuncio publicitario de tienda departamental. Desde que tengo memoria he vivido en esta colonia. Nací en la Escandón con el Dr. de mi madre el respetabilísimo Dr. X que era muy amigo de mi abuelo de la benemerita Escuela de Medicina cuando esta aún estaba en el Centro en el muy in en aquel entonces Hospital de México ahora uno más del grupo Angeles. De ahí pase dos semanas en la Calle de Linaloe en la colonia Santa María Insurgentes en un edificio de departamentos que pertenecía a mis abuelos y al decidír que el departamento no era lo suficientemente grande para los tres mis padres se mudaron junto conmigo a la casa que aún habito el día de hoy y que en aquel entonces también era propiedad de mis abuelos. Eramos una típica familia de finales de los 70's de tres integrantes. Mis padres una profesora de historia en diversas secundarias pasante de la Licenciatura estudiada en la entonces prestigiosa Facultad de Filosofía y Letras cuando psicología no soñaba siquiera con ser facultad y un pasante de Odontología. Lo cierto es que mis padres se casaron tarde para la época y tuvieron una sola hija aún mas tarde. Mis padres se conocieron en la ENP 4 VCN sí la de Observatorio cuando los hijos de Miguel Alemán y los niños bien de Polanco estudiaban ahí. Cuando San Ildefonso tenía que soportar adolecentes estruendosos llenando sus aulas. Lo olvidé San Ildefonso sigue lleno de adolecentes estruendosos aunque en aquellos años era la Prepa 1. Mi madre nació en cuna de oro hija única (al ser la única mujer) con dos hermanos de un matrimonio entre un guapísimo Dr. y una enfermera bellísima que detenían en la calle al pensar que era artista de cine. Fuera de los primeros años de residencia donde mis abuelos vivían en Durango y mi tío (el primogénito) pasaba su infancia bajo un mosquitero y mi abuela permanecía siempre atenta con unas pinzas de depilar en la mano para cortar los aguijones de los alacranes que de vez en cuando caían del techo sobre el café, el bordado o la lecturas cotidianas. Siempre vivieron una vida por demás acomodada. Mi madre fue siempre una veradera niña bien. Mi padre en contraste nació en una vecindad de esas que están ahora en pleito en la San Rafael de hecho es la misma donde alguna vez sacaron a las personas que los querían desalojar a pedradas. Mi abuela es una de tantas abnegadas y trabajadoras mujeres que lo mismo aguantaban al marido borracho que cuidaban a una familia de ocho integrantes sin que la casa se cayera a pedazos. Mi abuelo comenzó siendo fotógrafo de los que te detenían en la calle para sacarte la fotografía y entregartela horas más tarde y mi abuela trabajaba en un despacho se enamoraron se casaron tuvieron una hija que murió al año de nacida y nació mi padre al cual ahora consideran el primogénito. Lograron poner un pequeño estudio fotográfico y con el dinero ahorrado de años de trabajo construyeron su casa en Santa María la Ribera en la calle de Dr. Atl entre El Eje 1 Norte y Sor Juana más o menos por los misma época en que yo me mudé a la Roma por primera vez. Para mayores referencias la única tienda de la cuadra es parte de la misma casa donde mi abuelo aún rige un patriarcado a la más retrograda y antigua usanza. Mi padre fue el único que estudio una carrera y fue en gran medida debido al impulso que le dio mi madre. Sin embargo él en realidad también quería estudiar historia pero mi madre le dijo que con dos historiadores en la casa: ¿De qué iban a vivir? Ya que igual que ahora muchas de las carreras de humanidades eran utilizadas por las niñas bien como carreras M.M.C. -Mientras Me Caso- cabe aclarar que en el caso de mi madre estaba ahi por mera pasión a la cultura prehispánica no por nada uno de mis 4 nombres es náhuatl y toda su vida laboral estuvo ligada a la historia. Después de un largo noviazgo de seis años incluidos uno de separación mis padres se casaron en el ex-Convento del Carmen en San Angel la recepción fue en el Campo Militar Marte el mismo donde llevaron a los estudiantes después de la matanza del 68 para clasificarlos como ganado (mismo movimiento al cual mis padres pertenecieron e incluso uno de los grandes amigos de mi padre estuvo preso en el Palacio Negro de Lecumberri) el vestido de mi madre fue de Pedro Loredo diseñador de cabecera de mi madre y la luna de miel fue la misma típica de la época Acapulco en el entonces muy prestigioso Princess ahora parte del imperio de los Fairmont. Después de cuatro años de matrimonio, dos abortos espontáneos donde les informaron a mis padres que quizá no tendrían la fortuna de procrear, 4 días más tarde de la fecha original de parto y después de 16 horas de labor nací un 28 de Diciembre de 1978 a la 1:30 de la madrugada quizá por lo mismo mi eterno insomnio y mi apego a la noche. Mi madre siempre me dijo que ni siquiera me tuvieron que dar nalgada. Tan sólo abrí los ojos mire a mi alrededor y comencé a llorar...
La historia continúará pronto...

Saturday, 17 November 2007

Marina en entregas....


Marina

Esther Espinola

Marina abrió sus grandes ojos negros miró a su alrededor y nada le pareció familiar. Buscó en los detalles de la habitación algo que la atase al momento, fue como encontrarse de frente con la nada. Era como si hubiese sido arrojada a esa realidad sin historia previa. Miró sus manos, corrió sus dedos por su rostro y cabello en busca de algo. En ese momento sintió el peso del cuerpo que estaba a su lado. Lo recorrió con la mirada en desesperada búsqueda por un recuerdo. No sólo no recordaba donde estaba, no podía recordar absolutamente nada. Sólo tenía una certeza, ella era Marina. Él abrió los ojos, la beso suavemente en los labios mientras le sujetaba dulcemente la barbilla. La miró a los ojos con esa complicidad de los amantes y se levanto para desaparecer en la puerta del fondo. Supuso que era el baño porque podía escuchar el agua corriendo y se filtraba débilmente el vapor a través de la rendija de la puerta. Se sintió tentada a levantarse y soltar la avalancha de preguntas que se agolpaban en su mente pero no lo hizo.

Salió del baño aquel hombre elegantemente vestido ofreciéndole una sonrisa que ella regreso a medias. Le hizo un ademán en gesto de despedida y se marchó.

Continuará... Aviso que los cuentos y prosa poética de este blog estan registrado te pido que si te gusta algo y lo quieres poner en tu blog cites la fuente gracias.

Sunday, 27 May 2007

Una historia mas


Azul

Esther Espinola

Azul, es el color de la existencia, de los cielos, los mares, los ríos. Tal vez es el color del origen del tiempo, de la memoria misma, de mis recuerdos, de la fragmentación de mi existencia. Y es también el color de la figura flotante del río. Del lastre que llevo a cuestas de muerte y olvido.

Todo es azul.

Hasta tú. Creo que no soy capaz de distinguir otro color desde el día que te encontré bañado de luz matinal. Estoy condenada a mirar a través del filtro de esa luz matinal del pretil de la puerta que me conduce a tus recuerdos. A todos los instantes que intuyo olvidados. A todos esos otros momentos que se tropiezan con mis pensamientos y los desordenan conduciéndolos a tu sonrisa. Con frecuencia pienso que mi existencia no es más que una serie de instantáneas mezcladas con imágenes tuyas, caóticas. Siento que me encuentro sumergida en este mar azul de luz que me arrastra a tus costas. Que mi voluntad se perdió en el pretil de la puerta cuando la crucé para tomar tu mano.

En ocasiones logro ver mas allá del velo azul que cubre mis ojos. Sólo para encontrarme ante la muralla de olvido que se tiende infranqueable en el horizonte. Es entonces cuando enmudezco y me quedo inmóvil. Cuando puedo sentir tus manos en mi cuello recorriéndolo suavemente primero para después comenzar a apretarlo. Siento el tronar de mis huesos entre tus manos que ahora se ven borrosas mientras mi cuerpo es arrojado al río. Aún no entiendo lo que pasa sólo se que me encuentro sumergida de nuevo en este mar de luz. A veces, la muerte se vuelve insoportable.

Thursday, 12 April 2007

Pequeños fragmentos...


Fragmentos

Petit chat

Metes la mano por el escote y te detienes en la curvatura de mi seno. Duermo, o al menos finjo dormir para prolongar la caricia. Me muevo un poco para facilitarte el acceso. Tu mano tibia se queda quieta. Mientras la otra acaricia mi cabello. La luz lunar ilumina nuestros cuerpos en ese instante que se vuelve eterno. Tomo la mano que acaricia mi cabello y me la llevo a los labios entreabro los ojos y me encuentro con tu sonrisa yo también sonrío.

Sueles venir a mi mente algunas veces a lo largo del día. Sin aviso. Siempre intempestivo. Sin embargo al despertar te vuelves inevitable. Mis brazos vacíos de ti me arrojan a tu recuerdo a la urgencia de llenarlos nuevamente.


La noche estrellada dibuja sombras en tu desnudez. Tomo tus manos entre las mias para guiarlas por mi cuerpo. Recorremos mi rostro. Bajamos por el cuello. Te detienes un momento en los pezones rigidos. Después continúas sin gia la caricia. Como si dibujaras los contornos de mi cuerpo y les dieras vida. Como si con tus manos crearas mi existencia.

En honor a una de mis grandes amigas


A la distancia

Petit chat

¿Pero es que acaso no lo entiendes? Fue lo primero que pasó por mi mente al despertar… Entender… ¿qué? Hace tanto que no entiendo nada de lo que pasa a mí alrededor, como si estuviese sumergida en un sopor que nubla mis pensamientos y no me permite ver con claridad lo que a otros se les presenta como evidente. Estoy a aquí. A miles de kilómetros de todo aquello que llamo casa. De todo lo que soy o al menos fui en algún momento pero que dista mucho de la realidad presente. A veces me pregunto si esta inhabilidad de enfrentarme con lo evidente es nueva o es que ahora finalmente veo las cosas como son y era antes cuando no podía discernir entre lo real. Es cerca del medio día y Elisa no debe tardar en llegar al café de la esquina. No quiero hablar con ella o con nadie. Apenas hace unas tres horas que logré conciliar el sueño. En fin que tendré que levantarme ha venido especialmente a verme. Me levanto sin ganas y me doy un largo baño caliente. Me miro en el espejo, esos círculos obscuros bajo mis ojos que se alojaron hace apenas unos cuantos meses. Antes de dejar el departamento mi hermano me dice: -Que mal te ves- Le doy las gracias con un gesto, no tiene caso discutir. Elisa llegó puntual a la cita como siempre y me recibe con una sonrisa. Me da un cumplido y me dice que me veo mejor… le doy una media sonrisa, sé que miente. Pero lo hace con buena intención. En estos momentos no soy buena compañía para nadie, ni siquiera yo misma deseo estar conmigo. Con miedo de repetir la misma historia dejo que ella me platique sus cosas aunque en verdad sus palabras se me escapan ante tu recuerdo que se tropieza en mis pensamientos. Elisa se levanta por las ordenes y mientras, me quedo observando a la gente pasar por la playa deseando tenerte a mi lado para poder tomar tu mano.

La inevitable pregunta ¿Cómo sigues? Se ha vuelto tan dolorosa… Elisa me mira a los ojos y apenas atino a decir: -No sé- Estoy tan cansada de todo esto, de la repetición de no moverme, de estar en el mismo sitio de hace seis meses… en verdad no sé. Hay días en que quiero echar todo al olvido. No saber siquiera de tu existencia. Quisiera borrar tus huellas de mi piel y tu voz y rostro de mi memoria. Pero unos instantes mas tarde me encuentro con un gesto tuyo en alguien más y me devuelve al punto de partida.

Le digo entonces la misma historia que ha escuchado una decena de veces con los pocos eventos agregados de los últimos días. Me escucha atenta y sin fastidio. Ese fastidio que a veces encuentro en otros e incluso en mi misma cuando termino de hablar. Le agradezco el gesto. Finalmente me desmorono y me muestro vulnerable, sé que ella si no me entiende por lo menos no me juzga. Después de todo me hacia falta hablar con alguien.

Llego a la casa y me desplomo en el sillón el peso de tu ausencia inunda la habitación en la que nunca has estado presente. Aquí en este maldito exilio al que me arrojé por ti, por ambas. Tomo el teléfono para llamarte. Me obligo a no hacerlo y finalmente llamo. Contestas distante. Sé que estas con alguien mas en el lugar que era nuestro. Puedo escuchar la voz extraña y mimosa llamándote. Dices que no es nada y mientes, de nuevo. Dices que aún somos y sin embargo yo siento que ni siquiera soy y que tú eres con alguien más. Así de absurdos se ordenan mis pensamientos desde hace algún tiempo. Cuelgo el auricular y me enfrento de nuevo al vacío, a la soledad del exilio obligado, necesario primero, impuesto más tarde y ahora irrevocable.

Se me escapa lo que era, lo que fuimos, aquello que me aferro a pensar que seremos de nuevo a tu llegada. Sin embargo no soy la misma y tú tampoco. Eres su pareja, su amante, ni siquiera puedo borrar de mi mente las imágenes no vistas de ella contigo tocándote, riendo, haciendo todo aquello que yo no puedo debido a la distancia. Cómo me separo de esta realidad absurda, de la realidad no planeada, de esta sucesión de eventos que me mantiene en el mismo sitio.

La rutina de tu ausencia a veces se hace tan pesada, esta monotonía debe ser el infierno o por lo menos se le asemeja. Vuelvo a oír tu voz y vuelvo al punto de partida te extraño, te espero… aún con ella, aún si a tu llegada ya no estas mas conmigo.

Tu llegada, ese evento tan lejano que cada día es mas cercano y aún siento casi imposible…

Tu recuerdo se hace difuso con la distancia… que tanto de lo que siento es real y que parte de esto es la imagen fabricada por la memoria que distorsiona lo que fuimos y lo vuelve más brillante, mejor. Aún los malos tiempos de antes son mejores que los buenos de ahora porque no eres tú. Eres una voz en la distancia, una imagen de mi mente, unas cuantas palabras vacías en el monitor del computador. A veces quiero dejarte ir y avanzar porque ya no hay vuelta atrás jamás podré volver a ser lo que fui ni regresar verdaderamente al punto de partida. Al punto cero donde me llevaste al aeropuerto y pediste que no me fuera. Ese momento ahora es tan lejano y la decisión irrevocable. Es absurdo preguntarse que hubiese sido si… porque no es ni será nunca y aún así no hay día en que no me recrimine el exilio.

Aquí a la distancia debería poder ver todo con claridad y sin embargo la realidad se me presenta alterada. Te tropiezas en mis pasos, en mis pensamientos, me asaltas en los rincones más absurdos. Te miro en los gestos de los otros y sigo expectante de tus palabras vacías que yo lleno con significados, porque espero tu llegada. Ese evento que a pesar de ser cada día más cercano aún me parece imposible…




Thursday, 29 March 2007

Ghosts


I get off the bus and there they are. Four ghosts piled in the corner of the sidewalk I watch them everyday on the way to work and sometimes on the way home. Always four, sometimes they look like fallen cocoons and others like a shapeless mass. Bodies, they are only bodies. They are a part of me because of the daily encounter and nevertheless they aren’t more than an entity like the light post of the same corner where I find them. I’m not interested in their existence. I’m more interested in their nonexistence. The daily expectation of not meeting with their dead empty eyes, the desire of not having to listen to their voices, the anxiety of passing by their side and being recognized as the gray shadow of everyday.
Several times I’ve met with their dimmed eyes; they look at me with the coldness of watching the emptiness. Then I speed up my steps to forget the encounter. I could change my way but I find a morbid pleasure in passing by the dead. Sometimes I wonder what they might have been before being dead or if in fact they are dead, if they are there or if they are a product of a game of my mind.

They are ghosts, they don exist, not even for themselves. And in spite of their nonexistence they receive the glance and comments of those who watch them. As if their nonexistence was their only way of being. As if there wasn’t anything previous to their death.

They are dead because no-one remembers them before all they are is this shapeless entity of piled bodies over the sidewalk. Sometimes I wonder if I’m the ghost.